El papa León XIV hizo un llamado a la fraternidad y la caridad durante su rezo dominical del Ángelus, celebrado en la Plaza de San Pedro del Vaticano. El pontífice alertó sobre la avaricia, a la que describió como una “enfermedad del alma” que nos aleja de los necesitados.
La avaricia y sus consecuencias
Durante su discurso, el papa destacó que “la acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia”. Afirmó que esta enfermedad del alma puede nublar nuestro juicio, haciendo que olvidemos a aquellos que sufren: “hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”.
León XIV también hizo énfasis en las desigualdades sociales, señalando que “ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quiénes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz”.
Un llamado a compartir
El papa recordó el ejemplo de Jesucristo, diciendo: “Nada se pierde cuando se comparte” y citó el milagro de la multiplicación de los panes. En su reflexión, mencionó que “en el desierto de la guerra y de la arrogancia, vemos con cuánta bondad el Señor, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, para que los repartieran a la gente”.
Asimismo, León XIV invitó a los fieles a considerar que “también las vacaciones pueden convertirse en tiempo de serena fraternidad, incluyendo a quienes están a nuestro lado y pasan necesidad”.
Para concluir, pidió a la Virgen María que nos ayude a crecer en caridad: “para que a nadie le falte el pan cotidiano”.
Este domingo, León XIV presidió el Ángelus desde el Palacio Apostólico, tras regresar de su descanso estival en Castelgandolfo, donde continuó celebrando este rezo dominical.
Con información de EFE.
Fuente: López-Dóriga Digital







































