La tensión política en Chihuahua alcanzó un nuevo máximo ante el proceso de sucesión estatal. Los dos bloques partidistas más importantes, Morena y el Partido Acción Nacional (PAN), han intercambiado amenazas directas de juicio político contra sus respectivos liderazgos, enmarcando la disputa en acusaciones de injerencia extranjera y nexos con el crimen organizado.
Ariadna Montiel, dirigente de Morena, confirmó que solicitará formalmente el juicio político contra la gobernadora Maru Campos. La acusación central señala la presunta autorización para que agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) intervengan en territorio chihuahuense. Como medida de presión, el partido oficialista iniciará movilizaciones en la entidad a partir de este sábado.
Respuesta del Ejecutivo Estatal: Acusaciones de vínculos criminales
Ante el anuncio de la dirigencia morenista, la gobernadora Maru Campos rechazó los señalamientos y devolvió los cuestionamientos hacia la gestión federal y estatal de Morena en otras regiones del país.
La mandataria estatal contrastó su estrategia de seguridad con la del partido guinda, subrayando las siguientes posturas:
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Combate frontal: Defendió su administración alegando un enfrentamiento directo contra la delincuencia.
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Críticas a Morena: Señaló que el partido rival enfrenta acusaciones graves de vínculos con el narcotráfico.
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Argumento de gestión: Calificó los ataques de Morena como un «pretexto» para desviar la atención de una supuesta falta de resultados y crisis internas.
Escalamiento de la narrativa de cara a las elecciones
El conflicto refleja una fractura profunda en la relación institucional entre la Federación y el Estado. Mientras Morena utiliza la narrativa de la soberanía nacional para cuestionar a la gobernadora, el PAN apuesta por resaltar la seguridad y el empleo como ejes de resistencia.
«Nosotros seguiremos haciendo lo que nos toca: combatir al crimen, proteger familias, impulsar el empleo y defender la paz», sentenció Campos en respuesta a los amagos de destitución.
Este choque institucional se produce en un contexto de alta sensibilidad por la proximidad de los relevos gubernamentales, convirtiendo a Chihuahua en uno de los principales campos de batalla política del país.







































