La senadora federal por Morena, Mariela Gutiérrez, confirmó este miércoles que durante su mandato como alcaldesa de Tecámac (2019-2023) se aplicó la eutanasia a 10,000 perros. La legisladora argumentó que las medidas respondieron a protocolos oficiales, derivado de condiciones de salud críticas de los animales y reportes documentados de agresiones contra ciudadanos.
Ante la difusión de videos en redes sociales que cuestionaban su administración, Gutiérrez reconoció la cifra en conferencia de prensa desde el Senado de la República. La funcionaria sostuvo que los sacrificios se realizaron bajo las normas oficiales mexicanas y en respuesta a expedientes del Centro de Bienestar Animal que acreditaban ataques a la población.
Justificación técnica y seguridad ciudadana
La senadora defendió las acciones como una respuesta necesaria a una crisis nacional de abandono animal y reproducción sin control. Gutiérrez enfatizó que las decisiones se basaron en la protección de los habitantes de Tecámac, municipio que cuenta con una población de aproximadamente 500,000 personas.
«Gobernar es tomar decisiones difíciles cuando no hay soluciones perfectas», declaró la legisladora. Según su testimonio, la comunicación con la ciudadanía fue constante y contó con el respaldo de quienes reportaron mordeduras y situaciones de riesgo sanitario en las calles.
Acciones de bienestar animal en cifras
Para contrastar el impacto de las eutanasias, Gutiérrez presentó datos sobre la política integral de bienestar animal implementada durante su periodo en el Estado de México:
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Esterilizaciones: Más de 50,000 procedimientos realizados.
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Atención integral: 80,000 animales en situación de calle atendidos.
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Adopciones: Miles de ejemplares reubicados en hogares responsables.
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Gestión de crisis: Recuperaciones y donaciones coordinadas por el gobierno local.
La legisladora subrayó que el problema de la fauna callejera no es exclusivo de Tecámac, sino una problemática sistémica en México. Aseguró que reducir el debate a un video descontextualizado ignora el sufrimiento extremo de animales enfermos o agresivos que no pudieron ser rehabilitados bajo los recursos disponibles.







































